Jamás volver a dormir. Lucas Huijbregts


1. Acotar el espacio:

La obra de arte es, no es reflejo de nada. En ella reside su enigma y su respuesta. La escultura invade el espacio, lo llena, lo transforma; transgrede el vacío, lo alimenta como Botero o lo poetiza como Brancusi.
La escultura es una forma de comunicación. Tiene conexiones con el entorno. La diferencia con el objeto banal es que no desaparecerá nunca, o al menos ese es su cometido. La obra de arte no pertenece al artista. La obra de arte es necesariamente inservible. Y estrictamente necesaria al alma.
Jamás volver a dormir es un acto poético. Transformando la nada se convierte en algo inservible pero esencial al desarrollo humano, con ansias de no desaparecer nunca. Ese es el logro. Sobrevivirnos. De ahí la importancia del arte. Nos sobrevive, eso nunca lo logrará la ciencia, pero el arte lleva dándonos esta respuesta desde que se pintó Altamira.

2. Inventar el espacio

Toda obra de arte es un tanteo. Una explicación. El arte debe ser dinámico. En lugar de una hermenéutica del arte necesitamos una erótica del arte. Susan Sontag. Me parece casi ridículo intentar resumir el contenido de esta bellísima obra del artista holandés Lucas Huijbregts. Es más, lo considero innecesario. ¿La crítica artística es un complemento de la obra, es un parásito, un apéndice?
Toda obra da sus respuestas. La madera es un material noble, recuerda a los artesanos. Los artesanos no tienen intención artística, pero sí un fondo bondadoso. Huijbregts tiene un fondo bondadoso y una intención artística.
Como algo real, como algo inventado, ¿qué le importa a la obra misma su interpretación? El autor no tiene nada que decir si no es mediante sus actos. ¿Qué sabe el lagarto de Historia Natural? Sánchez Ferlosio.

3. Interpretación del espacio

Desde la estética se tratan de dar respuestas a lo obvio, esta obra es poética, altamente estilizada, una figura imposible que reside en el espacio, resistiendo el tiempo, sabiendo que está en los márgenes. Yo no puedo transformar la obra, pero la obra sí puede transformarme a mí. Retroalimenta su vacío, acota su espacio y reinterpreta el mío. Existe un silencio cargado de significado. Un silencio casi inquietante, casi incómodo.
Pese a su reducido tamaño, la diferencia entre significante y significado es casi infinita, otra vez casi.
Quizá esa sea su definición, si es que la hay o si es que alguien me la hubiese pedido. Casi. Adverbio de cantidad. Palabra que quizá defina esta obra, sin respuesta concreta a ningún problema pero sabiendo que nos sobrevive radicalmente sola.

Joaquín Fabrellas Jiménez

 

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