Donde se juntan las paralelas: De la imagen y el pensamiento.

Las esculturas de Luc Huijbregts se reconocen fácilmente por sus contornos rectos, sus colores intensos, su excelente textura tallada, que integran una experiencia global. Su obra fascina por su compleja sencillez y su factura sinóptica, pero de la franqueza de formas emanan una enorme expresividad y vitalidad. Llama la atención su coherencia interna que se manifiesta en un ponderado lenguaje formal y en los contornos claros que armonizan la expresión, haciéndolas inconfundibles.

Al contemplar las obras, parece que éstas, desde su génesis y hasta su culminación, han seguido sus propias leyes y criterios. Ante el espectador, la superficie tallada se recrea con la luz en una especie de juego autónomo que crece orgánicamente desde su forma, con una hechura evidente, y, a la vez, como un símbolo, portador de significación propia y distinta.

En su obra posterior, realizada en Jaén, la influencia de la vida española es manifiesta y, al mismo tiempo, es una íntima prolongación de sus obras anteriores. Antes como ahora, sus esculturas son una simbiosis entre el mundo de los objetos reales y el mundo de los pensamientos, en los que la sorpresa aúna y hermana esos dos mundos, sin que deje de reconocerse la autonomía real de ambos. Luc Huijbregts nunca se decanta a favor de un mundo o del otro: "La ficción y lo verosímil, como en los cuentos, forman una de las dos líneas paralelas, siendo la otra, la línea de la realidad; es una experiencia individual y universal, que plasmo en mis obras". Es cierto que la realidad está presente, sin ser perseguida, sin que la obra aspire a la mímesis y junto a ella, intrínsecamente unida, esa otra realidad imaginada y no menos evidente.

En sus últimas creaciones, con frecuencia, hallamos pequeños volúmenes geométricos de otros materiales distintos a la madera que actúan como respuesta y eco (a qué: "Esas formas geométricas son como la casa sobre la colina: una manifestación de lo humano en una naturaleza limpiamente desnuda. El contraste entre dos mundos diferentes y diferenciales; siempre evidentes, pero, a la vez, sorprendentemente ocultos: se ven, pero no se miran, no se contemplan...".

Toda su obra es expresión propia, testimonio de experiencias personales, que se reducen hasta la esencia para alcanzar una validez y comunicación a través de un lenguaje que elude las fronteras, los idiomas, el tiempo, el espacio..., haciéndose una experiencia universal. Ver la obra de Luc Huijbregts no es suficiente; quien las contempla escucha un cuento esencial, que no es de ayer, ni de hoy... sino de siempre, para siempre.



Ernie van Aerts en Jozef Jansen
Galería van Aerts
Vessem, Holanda
Noviembre 1998

 

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